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martes, 10 de septiembre de 2013

LA PRINCESA BUSCA MARIDO (CUENTO DE JORGE BUCAY)


Había una vez una princesa, que quería encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente. Para lo cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un solo día. Se presentaron centenares, miles de pretendientes a la corona real. Pero claro al primer frío la mitad se fue, cuando empezaron los calores se fue la mitad de la otra mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad de la mitad de la mitad, también se fue.

Habían empezado el primero de enero, cuando entró diciembre, empezaron de nuevo los fríos, y solamente quedó un joven. Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente éste joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en esa pared y ese muro, esperando pacientemente que pasaran los 365 días.

La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba empezó a mirarlo, pensando, que quizás ese hombre la quisiera de verdad. Lo había espiado en Octubre, había pasado frente a él en Noviembre, y en Diciembre, disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y un poco de comida, le había visto los ojos y se había dado cuenta de su mirada sincera. Entonces le había dicho al rey:

- Padre creo que finalmente vas a tener un casamiento, y que por fin vas a tener nietos, este es el hombre que de verdad me quiere.

El rey se había puesto contento y comenzó a prepararlo todo. La ceremonia, el banquete e incluso, le hizo saber al joven, a través de la guardia, que el primero de Enero, cuando se cumplieran los 365 días, lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él.

Todo estaba preparado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba ansiosamente el primero de Enero. El 31 de Diciembre, el día después de haber pasado las 364 noches y los 365 días allí, el joven se levantó del muro y se marchó. Fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y ésta le dijo:

- Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches, 365 días y el último día te fuiste. ¿Qué pasó?, ¿No pudiste aguantar un día más?

Y el hijo contestó:

- ¿Sabes madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento. Alguien que no es capaz de evitarte una noche de sufrimiento no merece de mi, Amor, ¿verdad madre?

Cuando estás en una relación, y te das cuenta de que pudiendo evitarte una mínima parte de sufrimiento, el otro no lo hace es, porque todo se ha terminado.

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Más dulce no podría ser este tema ... me encanta y aquí os lo dejo, para añadir un poco de música al blog:

 

lunes, 9 de septiembre de 2013

LO MÁS IMPORTANTE ES EL AMOR


"Amaos mucho, siempre. En el mundo casi no hay nada más importante que amar."
                                                       
 ( Víctor Hugo )


PALABRAS NO, ¡HECHOS!


El amor no son palabras bonitas, sino hechos que te lo demuestren.

domingo, 8 de septiembre de 2013

LA MUJER ES UN MANJAR DIGNO DE DIOSES



La mujer es un manjar digno de dioses, cuando no lo cocina el diablo.

(William Shakespeare)

ENCONTRAR UNA COMPAÑERA HONESTA


"Todos los hombres somos viajeros en el yermo de este mundo, y a veces lo mejor que podemos encontrar en nuestro recorrido es una compañera que además de gustarnos, sea honesta".


martes, 3 de septiembre de 2013

NO EXISTE FALTA DE TIEMPO, EXISTE FALTA DE INTERES


Cuando se ama, no existe la excusa de “me falta tiempo”. Es más bien que no hay suficiente amor, cuando existe una falta de interés que da lugar a excusas del tipo de que falta el tiempo. Porque cuando quieres a alguien y te interesa de verdad, te das cuenta de que sí puedes levantarte una hora antes, o dormir una hora después, para disponer de ese tiempo con el que demostrarle que te interesa y te importa mucho, buscando esos momentos que se puedan convertir en oportunidades de demostrar tu amor.

Por eso cuando veo que te interesas poco por mi, y que me das las excusas de que “no tienes tiempo”, tiendo más a pensar que es que me quieres menos de lo que me imagino. Y entonces es cuando me asaltan las dudas y la desconfianza, empezando a replantearme: ¿realmente vale la pena ese amor, digo, esa persona?.

Y es porque el amor siempre siente la necesidad de que lo alimenten, de que se demuestre que existe, que está vivo. Y si no es así, al igual que la planta que no se riega, acaba por secarse y llega un día que se muere.